✨ Early Bird 40% de descuento los 3 primeros meses con el código · 40% dto. 3 meses · EARLYBIRD
Volver a la guía APPCC
APPCC Recepción Seguridad alimentaria

Control de recepción de mercancías: guía APPCC

Cómo hacer el control de recepción de mercancías en hostelería: qué comprobar, temperaturas, registro APPCC y cómo rechazar un pedido que no cumple.

John Guerrero
John Guerrero
Fundador de Timlup · Fundador de ChefBusiness
8 min de lectura

La recepción de mercancías es mucho más que un trámite de almacén: es la puerta de entrada de la cadena de frío y de la trazabilidad a tu establecimiento, y uno de los puntos de control más importantes del sistema APPCC. Sin embargo, es también el más fácil de descuidar. Llega el proveedor justo cuando estás montando la terraza, atendiendo una incidencia en cocina o hablando con un cliente, y la tentación de firmar el albarán sin revisar nada es enorme. Esa prisa es la que aprovechan los fallos de temperatura, los envases rotos o las fechas mal registradas para colarse en tu negocio y, semanas después, convertirse en un problema de seguridad alimentaria.

Por eso, convertir la recepción en una tarea recurrente bien definida no es solo una exigencia normativa, sino un seguro para tu cocina y tu reputación. En esta guía te contamos, paso a paso y con datos verificables, qué debes comprobar, cómo medir la temperatura correctamente, qué hacer cuando algo falla y cómo puedes digitalizar el registro para que el papeleo no te robe ni un minuto extra.

Qué comprobar al recibir un pedido

Cuando descargas mercancía, tus sentidos son el primer filtro, pero necesitan apoyarse en criterios claros. Antes de firmar nada, revisa al menos estos puntos:

  • Temperatura del producto según su categoría.
  • Estado del embalaje: golpes, roturas, humedad o deformaciones.
  • Fechas de caducidad y consumo preferente.
  • Etiquetado completo y legible, con especial atención al lote.
  • Higiene del vehículo de transporte y aspecto general del repartidor.
  • Coincidencia de cantidades y referencias con el albarán o factura.

Para que no se te escape nada, apóyate en una tabla de decisión rápida como esta:

Qué se compruebaCriterio de aceptaciónQué hacer si falla
Temperatura de refrigerados (general)Menos de 5 °C (en la práctica, productos de fácil deterioro deben estar a 4 °C o menos)Rechazar el producto o aislarlo para que el responsable decida; registrar la incidencia
Temperatura de carne de ave4 °C o menosRechazar sin excepción; el riesgo microbiológico es muy alto
Temperatura de carne picada2 °C o menosRechazar; es uno de los productos más sensibles
Temperatura de lácteos y derivadosMenos de 7 °CRechazar si la temperatura medida supera los 7 °C
Temperatura de congelados–18 °C o menos (sin signos de descongelación parcial)Rechazar si hay cristales grandes de hielo, cajas blandas o temperaturas superiores
Integridad del embalajeEnvases íntegros, sin golpes, abombamientos ni humedadSeparar las unidades dañadas. Si el daño es generalizado, rechazar la partida afectada
Fechas de caducidad y consumo preferenteCaducidad no superada; consumo preferente con margen suficiente según tu política internaRechazar productos caducados. Si el consumo preferente es muy corto, negociar con el proveedor o aceptar solo si se va a usar de inmediato, dejando constancia
Etiquetado y coincidencia de lotesEl número de lote del producto coincide con el del albarán; la etiqueta es legible e incluye la información obligatoriaRechazar el producto. Sin lote cierto no puedes garantizar la trazabilidad
Estado del vehículo de transporteCaja limpia, sin olores extraños ni restos de otros productos que puedan contaminar; temperatura de la caja acorde al tipo de mercancíaRechazar la mercancía si el vehículo supone un riesgo evidente para la seguridad de los alimentos; dejar constancia en el registro

Cómo medir la temperatura en la recepción

El termómetro es tu aliado más fiable, pero solo si lo utilizas bien. En hostelería conviven dos tipos:

  • Termómetro de infrarrojos: lee la temperatura superficial de forma instantánea y sin tocar el envase. Es muy rápido para un primer vistazo, pero solo mide la superficie exterior, que puede estar más fría que el interior del producto.
  • Sonda de penetración: mide la temperatura interna. Para no dañar el envase ni abrir la mercancía, el truco más recomendado por las guías de prácticas correctas es introducir la sonda entre dos productos (por ejemplo, entre dos bandejas de carne apiladas) sin pincharlos. Así obtienes una lectura representativa del interior sin romper la cadena de protección del envase.

La medición debe hacerse nada más llegar el proveedor, antes de que la mercancía empiece a atemperarse en tu cocina o almacén. Si tienes que rechazar algo, la temperatura registrada en ese primer momento será tu justificación objetiva frente al proveedor.

Qué hacer si un producto no cumple

Lo último que apetece con la cocina a medio gas es montar un conflicto con el repartidor, pero aceptar un producto fuera de especificación es abrir la puerta a problemas mucho más caros. Cuando detectes una no conformidad:

  1. Rechaza el producto de forma clara y amable. Indica el motivo concreto al transportista.
  2. Anota la incidencia en el mismo albarán (por ejemplo: «3 kg de pechuga de pollo a 7 °C: NO aceptados») y en tu registro de recepción.
  3. Avisa al proveedor para que quede constancia y puedas solicitar la reposición o el abono.

Piensa que asumir un producto en mal estado puede costarte una intoxicación alimentaria, una inspección desfavorable o, en el peor de los casos, una retirada de producto que afecte a la credibilidad de tu negocio. Rechazar a tiempo siempre sale más barato.

El registro de recepción

La trazabilidad es uno de los prerrequisitos del sistema APPCC y el registro de recepción es la herramienta que la hace visible en el día a día. El Reglamento (CE) 852/2004 (artículo 5) obliga a los operadores de empresa alimentaria a crear, aplicar y mantener procedimientos basados en los principios del APPCC, y la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) publica guías de prácticas correctas que, aunque voluntarias, representan el estándar de referencia.

Para cada recepción de productos que requieran control de temperatura o trazabilidad, debes anotar al menos:

  • Proveedor: nombre y dirección.
  • Fecha y hora de la recepción.
  • Producto e identificación: qué es y cómo se llama en el albarán.
  • Número de lote: imprescindible para la trazabilidad.
  • Fecha de caducidad o consumo preferente.
  • Temperatura medida en el momento de la recepción.
  • Número de unidades recibidas frente a lo indicado en el albarán.
  • Conformidad: si se acepta, se rechaza o se acepta con observaciones.

Muchas veces, conservar el albarán o la factura es suficiente si en ese documento figuran todos los lotes y has comprobado expresamente que coinciden con la mercancía física. En ese caso, limítate a complementar la información con la temperatura registrada y tu firma de conformidad. Lo importante es que cualquier inspector o auditor pueda reconstruir el camino de un producto desde que entró hasta que se sirvió.

Cómo digitalizarlo

Llevar el control de recepción con papeles que se traspapelan, se mojan o se pierden entre el trajín diario es un clásico que tarde o temprano pasa factura. Digitalizar el proceso no significa instalar un software complejo ni perder tiempo con pantallas; puede ser tan sencillo como tener una checklist de recepción en una herramienta de tareas recurrentes como Timlup.

La recepción diaria de pedidos es, de hecho, una tarea recurrente perfecta: sabes que todos los días, a primera hora o cuando llega el proveedor, alguien del equipo debe ejecutar ese control y dejar evidencia. Con Timlup, el responsable abre la tarea «Recepción de mercancía», repasa los puntos de comprobación que tú hayas definido, introduce la temperatura, anota la conformidad y firma con su PIN. Todo queda registrado con fecha, hora y responsable, sin un solo papel sobre la mesa.

Sinceridad importante: Timlup no garantiza el cumplimiento legal por sí mismo; la responsabilidad sigue siendo tuya. Lo que hace es ayudarte a documentar de forma ordenada aquello que decidas registrar, facilitando la disciplina diaria y evitando que los controles se diluyan con el ajetreo. El valor está en que no tienes que perseguir a nadie para que rellene un parte: la app te recuerda la tarea y el equipo la completa en segundos.

Preguntas frecuentes

¿A qué temperatura debe llegar la mercancía refrigerada?

Depende del tipo de producto. Como norma general, los refrigerados deben estar por debajo de 5 °C, aunque en la práctica se recomienda que los más perecederos lleguen a 4 °C o menos. La carne de ave exige 4 °C o menos, la carne picada 2 °C o menos, y los lácteos pueden aceptarse hasta 7 °C. Los congelados tienen su propio umbral: –18 °C o menos.

¿Puedo rechazar un pedido si llega caliente?

Sí, y debes hacerlo. Si la temperatura medida en la recepción supera el límite de seguridad del producto, tienes todo el derecho a rechazar la mercancía afectada. Además, es la decisión más responsable para proteger la salud de tus clientes. Apóyate en el dato registrado para justificar el rechazo ante el proveedor.

¿Es obligatorio llevar un registro de recepción?

Como operador de empresa alimentaria, estás obligado a implantar un sistema de autocontrol basado en el APPCC, y la trazabilidad es un prerrequisito irrenunciable. Un registro de recepción, ya sea en papel o digital, es la forma más directa de documentar ese control y de demostrar que ejerces la diligencia debida en la entrada de productos.

¿Vale con guardar el albarán?

En muchos casos sí, siempre que el albarán incluya los números de lote y tú hayas verificado expresamente que esos lotes coinciden con los que figuran en los envases recibidos. Si el albarán no lleva los lotes, no es suficiente; necesitarás anotarlos aparte. Acompaña siempre el documento con la temperatura medida y tu firma de conformidad.

¿Cada cuánto hay que comprobar la temperatura en la recepción?

En cada recepción de productos que requieran control de temperatura. No se trata de un muestreo semanal, sino de un control sistemático que debes aplicar a todos los pedidos de alimentos perecederos. Es la única manera de garantizar que la cadena de frío no se ha roto antes de llegar a tu cocina.

Esta guía es informativa y no sustituye tu plan APPCC, la formación obligatoria del personal ni el asesoramiento de un profesional o de tu autoridad sanitaria. La responsabilidad del cumplimiento es del titular del negocio.

Sigue leyendo